Artículo actualizado en: 2023-08-20T19:49:50Z

Kioto

Kioto (Kyoto en inglés) es una de las ciudades que todo el mundo debe incluir en su itinerario por Japón. Tiene una población de 1,46 millones, es la capital de la prefectura homónima, y forma parte de la región Kansai.

    ¿Cómo moverse por Kioto?

    Tal y como sucede en Tokio, la red de transportes puede llegar a ser un poco confusa así que vamos a tratar de explicarla de la mejor manera posible.

    De nuevo encontramos varias empresas con sus propias líneas de tren: 4 de Japan Railways (JR), 2 del Metro de Kioto (Karasuma Line, Tozai Line) y 12 de empresas de ferrocarriles privadas (Keihan Railway, Hankyu Railway, etc.).

    Es por ello por lo que encontramos diversos tickets y abonos de transporte. Por un lado tenemos el Bus One-Day Pass que te permite usar todos los autobuses públicos de la ciudad de Kioto durante un día; este se vende solamente en las máquinas azules del tipo expendedora que hay en la estación central, o en el mostrador (si hay) de cualquier otra estación de metro (Subway, no de Railway). Si llegáis a la estación central, bajad a la parte del metro y comprad en las máquinas tantos billetes como vayáis a utilizar, que luego no es tan fácil encontrarlos.

    También existe el mismo ticket para el metro, es decir, para hacer uso de las dos líneas del Metro de Kioto, el Subway One Day Pass; y luego tenemos uno común para autobuses y metro, Subway, Bus One-Day Pass.

    Como seguramente utilicéis el autobús en alguna ocasión, vamos a explicar brevemente cómo funcionan. Se entra por la puerta de en medio y se sale por la del conductor, momento en el que tienes que pasar la tarjeta SUICA, pagar en efectivo al conductor (230 yenes), o pasar la tarjeta Bus One-Day Pass, es decir, se paga al salir.

    Aquel que llegue aquí con el JR Pass, sabed que solo podéis hacer uso de las 4 líneas de JR. Pero si solo queréis moveros por la zona de Kansai podéis comprar el Kansai Area Pass, de JR West, por lo que solo vale para las líneas de JR en toda la región de Kansai.

    Por otro lado, las líneas privadas de ferrocarriles, asimismo, cuentan con sus propios billetes. Por ejemplo, para las Hankyu Lines sale cuenta comprar el One-Day Hankyu Tourist Pass o el mismo de dos días.

    Si lo que queremos es algún ticket que englobe todas las líneas de todas las empresas, ese sería el Kansai One Pass o el Kansai Thru Pass, que no solo vale para Kioto sino para toda la región Kansai, es decir, Osaka y Kobe, entre otras, estarían también incluidos.

    Dicho esto, nosotros compramos cada día el ticket de autobuses válido para un día (Bus One Day Pass), ya que la red de buses es bastante extensa y en muchas ocasiones es la manera más corta o rápida para ir de un sitio a otro. Además, para los trayectos donde no hay ruta de bus, pagamos un billete sencillo de la línea que tuviésemos que tomar. con la SUICA, una tarjeta prepago (IC cards en inglés) que las pasas a la entrada y a la salida y te cobra el precio de un billete individual. Si queréis saber el precio exacto podéis poner la ruta en la aplicación de Navitime Japan o Google Maps y os dirá cuánto cuesta.

    ¿Qué ver en Kioto?

    Kioto fue la ciudad que más nos gustó de todo el viaje. Es una ciudad muy auténtica, con muchas atracciones turísticas, y mucho más pequeña que Osaka y Tokio, que en la práctica se tradujo en menos caos en las estaciones y menos pérdida de tiempo en los transportes.

    Decir un número de días para ver la ciudad es complicado, podríamos decir que, si se tiene tiempo, se le deberían dedicar 3 ó 4, aunque si vais más justos, lo imprescindible se puede ver en dos días.

    Por cierto, en los alojamientos de Kioto hay que pagar una tasa turística de 200 yenes por persona y noche.

    ¿Qué ver en Kioto en dos días?

    A continuación os vamos a contar cuál sería nuestro itinerario por Kioto si estuviéramos dos días. Nosotros estuvimos tres, pero templos, por ejemplo, hay muchísimos, y unos son más importantes que otros. Eso sí, ambos días hay que madrugar porque las atracciones más turísticas se llenan muchísimo y no se disfrutan tanto.

    El primer día se lo vamos a dedicar al oeste, norte y centro de la ciudad. Lo primero que haremos es madrugar todo lo posible para ir al bosque de bambú de Arashiyama (Arashiyama Bamboo Grove). Recomendamos llegar no más tarde de las 8:30, lógicamente cuanto antes major. Se llega en tren hasta la estación de Arashiyama Station o en bus, lo que os diga Google Maps según la ubicación de vuestro hotel. Es un hermoso bosque en el que a medida que te adentras la luz del sol cada vez penetra menos y el contraste con los altos árboles de bambú dejan una estampa preciosa. Para llegar al pasaje más bonito tenéis que poner en el buscador “Arashiyama Bamboo Grove”.
     
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    Bosque de bambú de Arashiyama

    En el propio bosque también hay un templo muy famoso, el Templo Tenryu-ji. Pero primero id a ver el bosque de bambú, haced las fotos correspondientes, y luego entráis al templo. Se trata de un templo zen budista de la secta zen Rinzai construido entre 1339 y 1345 y es uno los templos que pertenecen al Sistema de las Cinco Montañas, una red de templos budistas zen financiada por China durante el siglo XI. Lo más bonito del templo son sus jardines, tiene un estanque con decoración japonesa que, en conjunto con la fachada del templo deja una foto idílica. Por eso, el recinto tiene dos tipos de billete, el de los jardines (500 yenes) y el del interior del templo (300 yenes). Nosotros entramos a ambos porque teníamos tiempo, pero el que vaya más justo puede ver solo los jardines ya que el interior se ve más o menos desde el jardín.
     
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    Templo Tenryu-ji en el bosque de bambú de Arashiuyama

    Al salir, si os gustan los animales, os animamos a ir al Arashiyama Monkey Park Iwatayama, un recinto natural situado en lo alto de una colina donde los monos –concretamente macacos japoneses– viven en libertad. Además, gracias a su elevación, se obtienen unas vistas de Kioto fabulosas. Arriba se pueden comprar bolsitas de fruta y cacahuetes por 50 yenes para darles de comer. Estos monos no son peligrosos porque están acostrumbrados a los turistas pero conviene tener una serie de precauciones como no acercarse mucho a ellos, no darles de comer comida propia y tener cuidado de que no os roben el móvil o cualquier cosa que vean fácil de agarrar. El acceso al parque tiene un precio de 600 yenes aunque lo más costoso es la subida de unos 20 minutos hasta llegar a la cima. No es ninguna locura pero requiere un esfuerzo. La entrada está cerca del bosque de bambú, a unos 10 minutos andando cruzando el puente.
     
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    Parque de monos Iwatayama

    Con esto hemos terminado el recorrido por el oeste de Kioto, ahora tomaremos un autobús hacia nuestra próxima parada, el Castillo Nijo. No os imaginéis Nijo como un castillo al uso, es un espectacular complejo con varios palacios y jardines que sirvió como residencia de los shogunes Tokugawa durante su gobierno del país en la Época Edo en que la capital del país se encontraba en Kioto. En una época de tanta guerrilla entre clanes samuráis como ocurría antes y durante el shogunato, este recinto estaba bien protegido con un foso, murallas de piedra y torres defensivas que aún se conservan hoy en día. El castillo abrió al público en 1940.

    El Castillo Nijo cuenta con una ruta ya definida que pasa por los sitios más destacados. Comienza con la doble puerta de entrada típica de los castillos de japoneses, que servía para que, si el enemigo lograba entrar por la primera puerta, tuviera que luego girar y cruzar una segunda puerta. Eso les causaba sorpresa y les hacía perder unos segundos valiosísimos que la guardia del castillo aprovecharía para poder protegerse. A continuación veremos la impresionante puerta Karamon (Ninomaru Palace Karamon). Karamon, en general, es un tipo de puerta típica de los templos japoneses, pero esta es un poco diferente a las otras gracias a su exquisita decoración con varias figuras talladas y coloreadas en madera. Situaos debajo de la puerta y mirad hacia arriba para apreciar bien todos los detalles, incluidos las figuras del dragon y del tigre. La puerta Karamon uno de los atractivos del conjunto, y es la que nos da acceso al palacio Ninomaru, que es donde vivía el shogun. 
     
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    Puerta Karamon en el Castillo Nijo con el palacio Ninomaru detrás
     
    El palacio Ninomaru está construido principalmente con madera de ciprés Hinoki y es sencillamente precioso por la cuidada decoración de los techos, puertas correderas y paredes de las salas y pasillos, no es difícil imaginarnos viviendo aquí hace unos siglos. Los motivos más usados para decorar las paredes eran pájaros, tigres, pinos, cerezos en flor y arces. Los tigres eran unos habituales ya que su ferocidad trataba de expresar la autoridad del shogun. Una pena que estén prohibidas las fotos en el interior del palacio, aunque podéis descargaros alguna de su página web después para tenerlas de recuerdo. Hay que mencionar que las pinturas no son las originales, lo poco que quedaron de ellas se encuentran en un pequeño museo que hay a la salida del castillo.

    Otra cosa curiosa es que a los pasillos se les llama pasillos de ruiseñor (Nightingale corridors) porque tienen un mecanismo de clavos bajo el suelo que, al pisar, suenan como pájaros cantando. En realidad no es algo intencionado pero el desgaste por el paso del tiempo hacían que fuera así. Esto tenía la utilidad de detectar posibles intrusos dentro del palacio. En cada sala hay textos explicativos en inglés y a la entrada te dan también un folloto con información más general.

    Después de ver el palacio Ninomaru el recorrido te lleva a sus jardines (Ninomaru gardens), también muy bonitos, los japoneses en el arte de crear jardines son únicos, la verdad. Posteriormente pasamos a los jardines del otro palacio (Honmaru Garden) y, por último, al propio Palacio Honmaru.

    La entrada al castillo tiene un precio de 1300 yenes, y el horario del palacio Ninomaru, que al fin y al cabo es la atracción principal, es de 8:45 a 16:10.

    Antes de salir del recinto, por cierto, podéis pasar a ver el Museo de las pinturas originales (Nijo-jo Castle Painting Gallery), es tan solo una sala y se ve rápido. Tiene un costo de 100 yenes y abre diariamente de 9:00 a 16:30.

    Salimos ya del castillo y tomamos otro autobús hasta la siguiente parada, el Templo Kinkaku-ji (Kinkaku-ji Temple), también llamado Templo del Pabellón de Oro o simplemente Pabellón Dorado. Este se construyó en 1397 como finca de retiro del shogun Ashikaga Yoshimtsu. También lo usaron sus descendientes quienes introdujeron algunos cambios como transformarlo en un templo zen de la secta Rinzai –la misma que el Templo Tenryu-ji–. Lógicamente, como todo en Japón, es una reconstrucción, el original se ha destruido en varias ocasiones a lo largo de su historia. La planta baja es de color blanco mientras las dos superiores están recubiertas de pan de oro. Desgraciadamente el templo no se puede visitar por dentro, hay un recorrido establecido que te lleva bordeándolo, lo cual está bien para poder verlo desde todas las perspectivas. Es otro de los imprescindibles de Kioto y eso se nota en la cantidad de gente que hay aquí, aunque con un poco de paciencia se puede uno hacer un hueco para sacar buenas fotos. Tiene un precio de 500 yenes.
     
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    Templo del Pabellón de Oro

    El último templo que teníamos planificado para este día es el Ryoan-ji, situado relativamente cerca del anterior por lo que se puede llegar andando. Se trata de un templo budista zen, también apodado “el templo del dragón pacífico”. Por ponernos en contexto, zen o budismo zen es una rama del budismo que enfatiza la meditación para encontrar la naturaleza y sabiduría interior de cada uno, en otras palabras, conocerse a uno mismo.

    El templo se construyó en 1499 y desde 1994 forma parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto a otros edificios de Kioto.

    Su atractivo reside en su jardín zen, uno de los más famosos de Japón. Los jardines zen, también conocidos como jardines de rocas japoneses, se caracterizan por estar hechos de gravilla o arena que los monjes rastrillan, rocas y setos perfectamente cortados. Este en concreto es un jardín misterioso, pues consta de 15 piedras que, sin embargo, no pueden ser vistas todas a la vez desde el mismo ángulo; únicamente se pueden ver 14, mires desde donde mires –excepto si se mirara desde arriba, lógicamente–. Desgraciadamente, se desconoce el creador del jardín, y con ello cualquier atisbo de entendimiento del significado del mismo.

    Es verdad que lo que es el templo en sí no dice nada, si acaso destacar los murales de dragones que hay en su interior, pero en conjunto con los estanques y sus jardines zen sí tiene su encanto. La entrada al recinto cuesta 600 yenes y solo se puede pagar con dinero en efectivo.
     
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    Jardín zen del templo Ryoan-ji

    El segundo día se lo vamos a dedicar al sur y este de la ciudad. Hoy toca también madrugar pues la primera parada es uno de los templos más visitados de Japón y hay que llegar lo antes posible para que no esté saturado de turistas.

    Nos dirigimos pues al Santuario de Fushimi Inari (Fushimi Inari-Taisha), un santuario sintoísta famoso por albergar un sendero circular de cerca de 4,5 kilómetros montaña arriba alrededor del Monte Inari (233 metros de altura). Es un sendero precioso pues está compuesto por, aproximadamente, 10.000 torii de todo tipo ⛩️, procedentes de donaciones de empresas y personas individuales. Además de torii, lo que también encontraremos son zorros (kitsune en japonés), entendidos como mensajeros de Oinari o Inari Ōkami, deidad de los agricultores, de las cosechas y de los cultivos de arroz.

    El santuario fue fundado en el 711, antes de que Kioto fuera nombrada capital de Japón (794). La entrada principal al recinto la marca la espectacular Puerta Romon de dos pisos y pintada en rojo, justo después de cruzar un torii. Esta puerta, curiosamente de estilo budista, fue donada por el gobernador Toyotomi Hideyoshi, uno de los tres principales unificadores de Japón (Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu), cuando su madre, gravemente enferma, se recuperó gracias a sus oraciones a la diosa Inari de la que acabamos de hablar.

    El acceso a todo es gratuito, está abierto 24 horas y podéis subir todo lo alto que queráis pues hay varios caminos para bajar a lo largo del recorrido.

    El santuario se ubica en el sur de Kioto, y se puede llegar en bus o en tren, bien con la línea de JR Nara Line hasta la Inari Station, o con la empresa Keihan Railways tomando la línea Keihan Main Line hasta la parada Fushimi-Inari Station (KH34). Cuidado con los trenes de JR y la Nara Line, pues solo los trenes “local train” paran en Inari, no los “rapid express”.

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    Caminos de torii en el Santuario de Fushimi Inari

    Abandonamos el santuario y ponemos rumbo hacia el complejo de templos To-ji, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y que literalmente significa “templo del este”. El “templo del oeste” desgraciadamente ya no existe. Todo el conjunto fue fundado en el 796, justo al comienzo de la Era Heian y cuando la capital se acababa de mudar a Kioto, o como se llamaba otrora, Heian-kyō. Se trata de un sitio histórico pues el sacerdote Kūkai, llamado post mortem Kobo Daishi, fundador de la secta budista Shingon, fue elegido como sacerdote del templo en el 826 aproximadamente, y el templo se convirtió en uno de los más importantes de la ciudad.

    Entraremos por la To-ji Nandaimon, la puerta sur, y enseguida veremos enfrente el To-ji Kondo, el salón o hall principal del templo y edificio más grande. Detrás de él se encuentra el To-ji Kodo, el salón de lectura y edificio más antiguo de todos. Pero la construcción más espectacular es la To-ji Gojunoto, la pagoda de cinco pisos de 54,8 metros de altura, lo que la convierte en la pagoda o torre de madera más alta de todo Japón. Como es habitual en el país, todo fue destruido en varias ocasiones por incendios, terremotos y guerras por lo que vemos actualmente es todo reconstruido. La pagoda en concreto data de 1644, el Kondo de 1603 y el Kodo de 1491. La puerta Nandaimon también se quemó y la que vemos actualmente fue traida en 1894 desde el templo de Sanjusangendo.

    El que tenga interés puede entrar en el interior de todo, merece la pena. Hay una entrada conjunta de 800 yenes para acceder a la pagoda y a los templos Kondo y Kodo. Las estatuas y objetos que hay dentro de estos edificios están considerados casi como tesoros nacionales, por eso no se permite siquiera hacer fotos. Además, siguen en uso actualmente, hay budistas que vienen aquí a rezar regularmente.

    El interior del Kondo alberga una gran estatua de madera del Buda Yakushi de 1603, Buda de la medicina y mismo Buda que vimos en algunos templos de Nara. A ambos lados del Buda encontramos figuras de sus sirvientes, los Bodhisattvas Nikko y Gakko, Bodhisattva de la luz del sol y de la luna, respectivamente. En el budismo, el término bodhisattva hace referencia a aquella persona que persigue la budeidad o, dicho de otra manera, que sigue los pasos de Buda.

    Dentro del Kodo lo que veremos son 19 estatuas del Buda Dainichi, el Buda cósmico, importadas de China. Además de estas 19 estatuas, también hay otras figuras de bodhisattvas y guardianes, todas ellas dispuestas en forma de mandala.

    También podéis entrar en la pagoda que no hay muchas que estén abiertas al público. Está bien para ver la estructura por dentro y ver las ilustraciones budistas que alberga.

    Los días 21 de cada mes hay un mercadillo de antigüedades considerablemente grande y multitudinario llamado Kobo-san Market. A nosotros nos coincidió con nuestra visita y la verdad es que está curioso.

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    Exterior del templo To-ji: Puerta To-ji Nandaimon y pagoda To-ji Gojunoto

    Ahora vamos al centro-este de la ciudad para visitar el templo budista Higashi Hongan-ji. La puerta de entrada al recinto, Higashi Hongan-ji Goeidomon Gate, es simplemente espectacular. Dentro veremos varios templos, de los cuales el principal se puede visitar por dentro. Podéis sentaros en el interior aunque debéis descalzaros antes y no está permitido hacer fotos. El templo principal, llamado Founder's Hall, está en su mayoría construido en madera, de hecho, con 76 metros de largo, 58 de ancho y 38 de alto es el edificio de madera más grande de Kioto y uno de los más grandes del mundo. En su interior caben hasta 927 tatami repartidos por todo el suelo. Además de ser todo precioso, no es muy turístico y es gratis.

    No hay que confundirlo con su hermano, el Nishi Hongan-ji que, al contrario que el Higashi Hongan-ji, se encuentra en el oeste. Higashi significa en japonés este, mientras que Nishi, oeste.

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    Conjunto del templo Higashi Hongan-ji con la puerta Goeidomon a la derecha

    Proseguimos con la ruta de templos y llegamos al templo budista Sanjūsangen-dō. Este es conocido por albergar 1001 estatuas de Kannon, la bodhisattva de la compasión, una sentada que es la principal y 1000 de pie alrededor. Todas ellas están talladas en ciprés japonés. También hay 28 esculturas de deidades guardianas en un primer plano, como protegiendo a los Kannon de detrás.

    El complejo data de 1164 y antiguamente albergaba más templos pero tras un incendio en 1249, se decidió solamente reconstruir el principal. La entrada cuesta 600€, hay que descalzarse para entrar, y no se puede hacer fotos en su interior.

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    Interior del templo Sanjūsangen-dō. Fuente:https://www.sanjusangendo.jp/

    Vamos ahora al siguiente templo, el Hokan-ji. Realmente hablamos de un antiguo complejo de templos del siglo XI del que hoy en día lo único que queda en pie es su pagoda, la Yasaka Pagoda (Hokan-ji Gojunoto), de cinco pisos y 46 metros de altura. Por eso mucha gente se refiere al templo directamente como la pagoda. Podéis entrar en su interior y ver la base y el primer nivel, por un módico precio de 400 yenes. Abre de 10:00 a 16:00.

    La mejor vista de la pagoda, sin embargo, se obtiene desde las calles de alrededor, como la Yasaka-dori o, más concretamente, el sitio “Yasaka Pagoda Photograph Spot”. Lo complicado será hacer esta foto con poca gente, algo inimaginable a no ser que vengáis a primera hora de la mañana. La desventaja de venir a primera hora es que las tiendas están cerradas pues no abren hasta las 10 o las 11.

    Si las masas de gente os lo permiten, os recomendamos dar una vuelta por este barrio porque es verdaderamente bonito. Las calles Sannenzaka y Ninenzaka, son de las más espectaculares. Albergan edificios antiguos, sombrillas abiertas a modo decorativo, y un montón de tiendas de helados, dulces, souvenirs, etc. También es típico el alquiler de kimonos por lo que veréis a mucha gente paseando por aquí con ellos.

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    Yasaka pagoda vista desde el "Yasaka Pagoda Photograph Spot"

    Por aquí podéis entrar en el Ryōzen Kannon, un templo budista que alberga una enorme figura de Kannon, de 1955. Tiene una altura 24 metros y pesa unas 500 toneladas aproximadamente. Es un templo que dedicado a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial y a la paz mundial en general. Por eso, a la entrada te dan un palito con incienso para colocarlo dentro del recinto del templo, en un lugar habilitado para ello. El precio para entrar es de 300 yenes, pero si alguien va más justo lo puede desde la entrada o desde lejos, pues la estatua es tan grande que se ve desde otros puntos de la zona.

    Volvemos a pasear por las calles más bonitas y lo haremos colina arriba hasta llegar a otro de los templos más destacados de Kioto, el Kiyomizu-dera. Se trata de un conjunto de varios templos dispuestos por la colina y rodeados por un frondoso bosque, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1994. Su imagen más famosa es la del enorme hall principal de 1633 sustentado sobre pilares de madera en la ladera de una montaña. Pero antes de llegar a él hemos pasado por la pagoda de tres pisos (Kiyomizu-dera Sanjunoto) y otros templos menores como el Kiyomizu-dera Kyodo, Kiyomizu-dera Zuigudo y el Kiyomizu-dera Asakurado.

    Kiyomizudera significa, literalmente, templo del agua pura, pues se fundó en el 780 alrededor de la Cascada Otowa, cascada que aún hoy en día se puede ver, en forma de una terraza sostenida por pilotes y con tres chorros de agua (Otowanotaki en el mapa). La gente aprovecha para beber agua por medio de los cazos, ya que esta agua es sagrada y trae buena suerte.

    El camino continúa por el bosque, podéis seguir hasta donde queráis. Nosotros llegamos hasta la Kiyomizu-dera Koyasunoto Pagoda, pagoda de 3 pisos que se ve desde el principio de la ruta. Esta es visitada por mujeres embarazadas pues, según dicen, ayudan a que el parto sea llevadero y salga sin problemas.

    En cualquier caso, no vayáis muy tarde porque el templo está abierto hasta las 18:00 y el precio es de 400 yenes.

    templo de kiyomizu-dera (kioto)
    Templo Kiyomizu-dera

    El último templo que vamos a ver hoy es el Santuario Yasaka (Yasaka-jinja Shrine). Se trata de un santuario sintoísta con un espectacular patio decorado con farolillos japoneses y compuesto de varios templos. También es bonito verlo de noche, cuando los farolillos están iluminados e incluso cuando tienen lugar ocasionalmente ceremonias sintoístas.

    Justo detrás del templo está el parque de Maruyama, un lugar agradable para pasear o sentarse a distrafutar de los estanques y puentes.

    El Santuario Yasaka antiguamente se llamaba Santuario Gion, pues está situado prácticamente al inicio del barrio de Gion, el cual vamos a visitar a continuación. Gion es un tradicional barrio de geishas. Geishas, para los que no lo sepan, son selectas artistas japonesas que amenizan fiestas y eventos. Normalmente comienzan desde los 15 años siendo aprendices, llamadas maikos, que se distinguen por su elegante kimono, su cara pintada de blanco y su laborioso peinado. Una vez ya ha adquirido diversas artes –como la música, canto o danza– y modales necesarias para la profesión, una maiko pasa a ser geisha, aunque en algunas regiones de Japón –como en Kioto– a las geishas se las conoce como geikos, pero son lo mismo. Hoy en día asociamos la imagen de una maiko a todas las geishas, pero en realidad las geishas no van tan arregladas ni maquilladas, van más naturales a excepción del cabello, pues suelen usar peluca mientras que las maikos van con su pelo natural. En este sentido, para entender mejor el tema, os recomendamos ver la película Memorias de una geisha.

    Esta profesión pierde adeptos con el paso de los años, y hoy en día es bastante complicado ver auténticas maikos y geikos. Con suerte podréis ver alguna por la tarde entrando o saliendo de alguna casa de té que esté escondida entre callejones del barrio.

    Gion es un distrito grande y se divide en dos, la parte norte y la parte sur:
    • En la parte sur encontramos la calle más auténtica del barrio, la calle Hanamikoji, compuesta de casas tradicionales de madera, algunas de ellas restaurantes y otras casas de té (ochaya), como la Ichiriki-tei, la ochaya más famosa de la ciudad.
    • La parte norte es la más animada, se la conoce como Gion Shirakawa, que lleva el nombre del canal Shirakawa Lane que hay en el centro de esta parte del barrio. Lo cierto es que el canal es muy bonito, está rodeado de sauces y de casas tradicionales, hoteles y restaurantes de categoría con vistas al mismo. Gion Shirakawa es un buen sitio para cenar, pues hay bastantes restaurantes y muchos de ellos muy conocidos entre locales y turistas. Además, los hay de todos los tipos de cocina y precio.

     

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    Calle Hanamikoji al sur del barrio de Gion

    ¿Qué ver en Kioto en cuatro días?

    Hasta aquí hemos visto lo imprescindible en tu viaje por Kioto, qué menos que dedicarle dos días. Pero, como dijimos antes, Kioto tiene mucho más, por lo que idealmente habría que dedicarle unos cuatro días. A continuación veremos qué más visitar si disponemos de esos 3 ó 4 días, y vosotros podéis decidir cuáles os llaman más la atención.

    El Santuario Heian (Heian-jingū). Este santuario sintoísta que se construyó en 1895 con el motivo del 1100 aniversario del traslado de la capital del país a Kioto, en el 795. De hecho, lleva el nombre de la antigua ciudad de Kioto, Heian-kyō. Los edificios del complejo son réplicas a una menor escala del Palacio Imperial original del Período Heian (794 – 1185) en que la capital se movió aquí. Un enorme torii nos da la bienvenida al santuario, al que se puede acceder gratuitamente, si bien la visita de los jardines conllevan un coste de 600 yenes. La entrada a los mismos se encuentra a la izquierda. Los jardines es uno de los atractivos del templo, y merece la pena verlos sobre todo en la época de Sakura –a mediados de abril–, cuando los cerezos están en flor.
     
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    Santuario Heian

    Ahora nos desplazamos para dar un paseo por el Camino de los filósofos (Philosopher's Path), un agradable camino de piedra junto a un canal de 2 kilómetros ubicado al norte del barrio de Higashiyama. Podéis poner en vuestra aplicación de mapas “Beginning Philosopher’s path” para ver el inicio del mismo, aunque también podéis cogerlo más adelante. El nombre proviene del filósofo Kitarō Nishida que venía habitualmente a pensar por aquí. Nishida fue profesor de la Universidad de Kioto y creador de la llamada Escuela de Kioto, un movimiento que fomentaba el desarrollo de nuevas corrientes de pensamiento basándose en tradiciones occidentales y del este de Asia.

    Como decíamos, siguiendo el Camino de los Filósofos llegaréis a una calle con numerosas tiendas de souvenirs y helados que sube al Templo Ginkakuji o Pabellón de Plata, si bien nada tiene que ver con este material. Se trata de un templo zen construido en 1482 por el shogun Ashikaga Yoshimasa, fijándose en el Kinkakuji o Pabellón de Oro que erigió su abuelo, el shogun Ashikaga Yoshimtsu. Ambas con el objetivo de ser villas de retiro. Lo curioso es que dentro del complejo, el templo pasa a segundo plano, pues lo más bonito son los jardines y estanques. Se pueden ver por una ruta circular que han ideado y que pasa por una zona más elevada con un excelente mirador para ver todo el recinto del templo en su conjunto. La entrada cuesta 500 yenes.
     
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    Jardín zen del Pabellón de Plata

    Otro de los templos secundarios que ver en Kioto es el Daitokuji, aunque más que uno solo, es un conjunto de varios templos budistas zen de la secta Rinzai, todos ellos rodeados por una gran muralla. El conjunto data de 1319, si bien todo se reconstruyó después de la Guerra civil de Onin (1467-1477).

    Nada más entrar, lo primero que encontramos son los edificios principales, una serie de edificaciones de gran valor arquitectónico alineados uno a continuación de la otro. Primeramente, la puerta Daitoku-ji Sammon Gate; el templo Daitoku-ji Butsuden; el templo Daitoku-ji Hatto; y el templo Daitoku-ji Hojo. Desgraciadamente ninguno está abierto al público por regla general, aunque sí se puede ver el Buda que hay en el interior del templo Butsuden.

    También alberga nada más y nada menos que 22 subtemplos. El subtemplo más famoso de todos es el Daitoku-ji Daisen-in, fundado en 1509. Lo más destacado de este es sus jardines de rocas zen. El precio es de 500 yenes, te da nun mapa y un folleto con información en inglés y no se pueden hacer fotos.

    Otros subtemplos destacados son el Ryogen-in Temple (entrada 350 yenes), el edificio más antiguo de todo el complejo, de 1502 y también famoso por su jardín zen; y el Daitoku-jo Zuiho-in (entrada 400 yenes), de 1535.

    Por lo general, todos son similares, no merece la pena entrar a todos, seleccionad uno o dos que más os llamen la atención. No hay una entrada conjunta para todo Daitokuji, el acceso al recinto es gratuito, si bien se paga al visitar cada subtemplo. En casi todos solo se puede pagar en efectivo, por cierto.
     
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    Estatua de Buda en el Butsuden Hall del Templo Daitoku-ji

    En otro orden de cosas, nos falta por ver el Mercado Nishiki (Nishiki Market), el mercado más popular de la ciudad, por eso está siempre lleno de gente. Es el mejor sitio para encontrar productos frescos, incluso souvenirs, y hay muchos que directamente comen en alguno de los puestos que ofrecen comida para llevar.

    Volvemos a la ruta de los templos para ver el siguiente, el Chion-in Temple, otro impresionante templo nombrado Tesoro Nacional pero no tan lleno de turistas gracias a que se encuentra un poco alejado de las otras atracciones turísticas.

    El Chion-in es el templo principal de la secta budista Jōdo shū. Se erigió en 1234, fue destruido durante un incendio en 1633 y fue reconstruido posteriormente por el shogun Tokugawa Iemitsu. En Chion-in parece que todo está hecho a lo grande. Lo primero que veremos es su enorme puerta Chion-in Sammon Gate y, después, una gran escalera que nos sube hasta el complejo principal. Como curiosidad, esta escalera fue el escenario de la película El último samurai, estrenada en 2003.

    Nada más entrar al recinto principal, a mano izquierda veremos la típica fuente donde realizar el ritual para purificar el alma (temizuya en japonés) antes de visitar un templo budista o un santuario sintoísta. Este ritual consiste en: coger el cazo con la mano derecha y echarse agua en la izquierda para lavarla; cambiarlo el cazo de mano y repetir el mismo movimiento para lavar la otra; luego sujetar el cazo con la derecha y verter agua en la mano izquierda que nos llevarmos a la boca para enjuagarnos; escupir el agua con disimulo, en ningún caso tragarla; volver a lavarnos la mano izquierda que hemos usado para beber; y, finalmente, limpiar el cazo.

    Una vez purificados, vamos a ver el complejo. Primeramente destaca el templo Amidado, reconstruido por última vez en 1910, y cuya estatua del Buddha Amida de 2,7 metros de altura es lo que atrae a los visitantes. También destaca, cómo no, el salón principal, al cual puedes acceder gratuitamente previo descalzo y presenciar unam isa o canto de los sacerdotes. Otro punto turístico es subir las escaleras y ver la gran campana de 70 toneladas que suena habitualmente con el cambio de año.

    Salón principal del Templo Chion-in

    El último templo de los secundarios que ver en Kioto se encuentra al sur del barrio de Gion, casi al final de la calle Hanamikoji por lo que si tenéis tiempo cuando paseéis por esa calle podéis aprovechar y visitarlo. El Kenninji es templo budista es famoso por sus jardines zen de gravilla y, sobre todo, por sus paredes decoradas con dragones, siendo la pintura mural de los dragones gemelos en el Dharma Hall la joya de la corona. Este mural se encargó en 2002 con motivo del 800 aniversario del templo. El acceso al mismo conlleva pagar una entrada de 600 yenes.

    Finalizados los templos, vamos a ver la Torre de Kioto (Kyoto Tower) es el mejor mirador de la ciudad. Se construyó en 1964 con motivo de los JJOO de verano que se celebraban ese año en Tokio. Tiene una altura de 131 metros aunque el observatorio panorámico se halla a los 100 metros. No es que las vistas sean impresionantes pero lo que mola son unos prismáticos súper potentes gratuitos que permiten ver hasta el sitio más recóndito de la ciudad. La mejor hora suele ser a media tarde, para verla con luz y, si esperáis un poco, verla Iluminada. De hecho, la torre también se ilumina por fuera. Llegar hasta ella no tiene dificultad alguna pues se encuentra justo al lado de la estación central de Kioto. La entrada cuesta 900 yenes.
     
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    Torre de Kioto

    Bueno y ya que estáis por la zona, merece la pena ver por dentro la Estación de Kioto, es una obra arquitectónica fabulosa, una fantasía para los amantes de la fotografía. Además, si podéis subid por la enorme escalera con iluminación LED hasta la planta 11, donde están los restaurantes, que también hay unas impresionantes vistas de la propia estación y de una parte de Kioto, gratis.
     
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    Estación de Kioto con la Torre de Kioto de fondo

    Además de atracciones turísticas concretas, merece la pena pasear por las calles más importantes del centro, como la Kawaramachi-dori y la Shijo-dori. A nosotros nos gustaron especialmente dos callejones comerciales, Teramachi Kyogoku Shopping Arcade y Shinkyogoku Shopping Street Union, uno al lado del otro, y son los mejores para comprar souvenirs.

    ¿Dónde comer en Kioto?

    En nuestro artículo de Tokio os hablamos de qué platos probar en Japón, podéis echarle un vistazo para saber qué comida sirven en algunos de los restaurantes que recomendamos en Kioto.

    Uno muy conocido es el Gyukatsu Kyoto Katsugyu, de chuletas de ternera fritas (gyukatsu). Similar encontramos el Katsukura, de tonkatsu que es chuleta de cerdo frita y ebikatsu que son gambas fritas. Hay varios Katsukura por la ciudad, nosotros fuimos al que está en la parte de restaurantes de la planta 11 de la estación central de Kioto, llamada Porta Sky Dining.

    Uno de sushi bueno es el Kikyo Sushi, junto al Castillo Nijo. Uno de shabu shabu (el hotpot japonés) es Yamafuku.

    En el barrio de Gion también hay muchos sitios, por ejemplo el célebre Gyoza Hohei para comer gyozas, el Omen Shijo-Pontocho Branch para comer platos de udon, o el Gion Tanto para comer okonomiyaki si no tenéis planeado ir a Hiroshima que es de donde procede este plato.

    Las franquicias que hay por todo Japón también las encontramos aquí. Por ejemplo, Ichiran e Ippudo para comer ramen o Yakiniku Like para comer carne a la parrilla.

    Por otro lado podéis ir a una cafetería maja como IMAYA Kyoto &COFFEE o la cadena Doutor para desayunar tostadas como en Europa. También es muy visitado el Starbucks Coffee - Kyoto Ninenzaka Yasaka Chaya, el primer Starbucks con tatami del mundo.

    O podéis ir a algún café de animales tipo el Mipig café, de cerditos. Nosotros fuimos a este y funciona de la siguiente manera: debéis reservar una hora por internet, en el caso del Mipig se hace fácil porque la web está en inglés y es user-friendly. Se reservan espacios de media hora y tiene un precio por entrar (500 yenes, entrance fee) más otro por la media hora (1000 yenes), más impuestos, por lo que es un poco caro al final. Incluye bebidas pero la verdad es que en tan solo media hora lo que buscas es jugar con los animales lo máximo posible y no quieres perder tiempo en ir a buscar un café, por eso casi nadie toma nada.

    En Kioto, al igual que en todo Japoón, es muy popular el té, y hay mucha gente que asiste a ceremonias del té. Un sitio donde las hacen, aunque no es muy barato, es la Camellia Tea Ceremony.

    Excursiones desde Kioto

    Kioto es una buena base donde establecerse para hacer excursiones en la región de Kansai. Nosotros compramos el Kansai-Hiroshima Area Pass, un ticket válido para viajar por durante cinco días por está región más Hiroshima, que es justo el itinerario que teníamos planeado. Este billete, por cierto, es más barato comprándolo en la aplicación Klook, tan habitual en Japón, y escaneando el QR en las estaciones, que comprándolo en las propias oficinas de JR. Si no queréis llegar hasta Hiroshima, os basta con el Kansai Area Pass. Cualquiera de los dos nos sirven para viajar por las siguientes ciudades:

    →La excursión más típica y que más merece la pena es Nara. En nuestro artículo de Nara os contamos qué ver y hacer allí.

    →Otra muy popular es Uji, situada en dirección a Nara a unos 20 kilómetros de Kioto, por lo que mucha gente visita Nara y Uji en un mismo día. La atracción principal de Uji es el templo Byodo-in, uno de los templos más famosos del país, considerado tesoro nacional. Más información en nuestro artículo de Uji.

    Osaka. Hay muchos que visitan Osaka en una excursión de un día desde Kioto. Nosotros recomendamos pernoctar allí, pero si no tenéis días suficientes, es una opción factible. En nuestro artículo de Osaka os contamos qué ver y hacer allí.

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