Praga

Praga, capital y ciudad más grande de la República Checa, es otra de esas ciudades con encanto que tantos turistas atrae cada año.

Con 1,2 millones de habitantes, Praga se encuentra en una ubicación envidiable, en el centro de Europa, rodeada por Alemania, Polonia, Eslovaquia y Austria. De esta manera queda al alcance de la mano de ciudades como Berlín o Viena (4 horas en bus o 3:30 en coche).

Praga, como muchas otras capitales europeas, necesita también al menos 3 días para ver con tranquilidad la “Ciudad de las 100 torres” y de los puentes atravesada por el río Moldava.

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¿Qué ver en Praga?

Puente de Carlos (Karlův most). Se trata del puente más famoso de la ciudad y uno de los más conocidos en el mundo. Este puente peatonal fue construido durante el siglo XIV bajo las órdenes de Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Bohemia (región de la República Checa) y, en algo más de medio kilómetro, conecta la Ciudad Vieja (Staré Město) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana). En el camino, veremos múltiples estatuas de diversos reyes además de la Torre de la Ciudad Vieja, de estilo gótico y 47 metros de altura con la que nace el puente. Si tenéis ocasión, una cosa interesante que podéis hacer es ver desde el puente, mucha gente madruga para ello.

Este puente, como decíamos, divide el este y el oeste de la ciudad, por lo que vamos a ir viendo los barrios más importantes que hay a cada lado del río con las cosas más interesantes para ver. 


LADO OESTE (A la izquierda del río Moldava)

Ciudad Pequeña (Malá Strana)

A través de la concurrida calle Mostrecka, podemos ir desde el Puente de Carlos a la plaza principal de Malá Strana. En ella, nos encontraremos con la iglesia de San Nicolás (chrám svatého Mikuláše), obra cumbre de la arquitectura barroca en Praga. Se terminó de construir en la década de 1750 y puede subirse a su torre de 65 metros para ver todo el barrio de Malá Strana.

Muro de John Lennon. Tras el asesinato del músico en 1980, este pequeño muro situado junto a la plaza Velkopřevorské náměstí apareció a la mañana siguiente lleno de pintadas pacifistas y letras de sus canciones en memoria del artista. Estas pintadas, prohibidas en aquella época, fueron borradas enseguida pero al poco tiempo el muro volvía a aparecer decorado. Es considerado como un símbolo de la libertad de expresión tanto en su día como en la actualidad.

Isla de Kampa. Para desconectar de las transitadas calles de Praga, viene bien darse una vuelta por esta pequeña isla que queda entre Staré Město y Malá Strana. Esta isla queda justo en medio del Puente de los Candados, también conocido como el puente del amor. Muy cerca de esta isla se encuentra el mencionado Muro de John Lennon.

Castillo de Praga

Situado al oeste del río Moldava, tras una agradable caminata llegamos al Castillo de Praga, ese que se ve desde casi todos los puentes de la ciudad.

Fue construido en el siglo XI y en él vivieron varias generaciones de reyes de Bohemia y emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. En torno a 1930, el castillo fue remodelado por el arquitecto esloveno Jože Plečnik, ese del que hablábamos en Ljubljana que había firmado gran parte de los monumentos de la ciudad. Hoy en día y desde 1918, es la sede del presidente de la República.

Gran parte del recinto del castillo es visitable gratuitamente. Dentro de esta parte, se puede visitar la catedral de Praga, más conocida como la catedral de San Vito (katedrála Sv. Víta). Así como la iglesia de San Nicolás era la obra cumbre de la arquitectura barroca en Praga, la catedral de San Vito lo es para la arquitectura gótica. Se puede visitar por dentro, aunque lo verdaderamente difícil es hacer una foto de la fachada entera, ya veréis a todo el mundo pegado a la pared contraria para abarcar lo máximo posible.

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Además de la catedral, en el recinto hay 3 iglesias más, siendo la basílica de San Jorge (bazilika Sv. Jiříla) más interesante. Es fácilmente reconocible por su fachada barroca de color rojo.

Otra atracción turística de interés que tiene lugar en el castillo es el cambio de guardia, si bien no es tan famoso como el de Londres o el de Copenhague. El más llamativo es el que tiene lugar a las 12 de la mañana en el patio interior.   mañana. pequeña isla que queda el de Londres o el de Copenhague. s esculturas de unos bebuelta por esta pequeña isla que queda

Ahora llegamos a la otra parte del castillo que es de pago. Hablamos del famoso Callejón del Oro, el cual se encuentra separado por unos horrorosos tornos metálicos como si de un metro urbano se tratase. Esta estrecha calle consta de hileras de casas de colores construidas entre el siglo XVI y XVII y pequeñas tiendas de marionetas y armas medievales. Como curiosidad, mencionar que en una de esas casitas vivió Franz Kafka, escritor judío nacido aquí en Praga en 1883.


LADO ESTE (A la derecha del río Moldava) 

Ciudad Vieja (Staré Město)

Plaza de la Ciudad Vieja. Esta plaza medieval es considerada como una de las más bonitas de Europa. Con el paso del tiempo, se ha convertido en la zona más transitada y preferida por los turistas para pasear y visitar.

En ella, lo primero que nos llamará la atención es la impresionante iglesia de Nuestra Señora de Týn (Kostel Matky Boží před Týnem). Esta iglesia de torres puntiagudas visibles desde muchos puntos de la ciudad (sus torres alcanzan hasta los 80 metros de altura), es una de las iglesias góticas más bonitas de Europa.

Doblando la esquina de la plaza, rodeado por un gran semicírculo de personas, el Reloj Astronómico de Praga, el símbolo de la ciudad. Este reloj medieval consta de dos esferas, la superior muestra las órbitas de la Luna y del Sol mientras que la inferior marca los meses del año.

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El reloj forma parte del edificio del Viejo Ayuntamiento. A partir de 1911, el Ayuntamiento se trasladó a una nueva edificación en la Plaza Marianské. En el Viejo Ayuntamiento, lo mejor que se puede hacer es subir a la Torre del Reloj, desde la cual podemos ver todo el barrio de Staré Město.


Iglesia de San Nicolás (Kostel svatého Mikuláše). Efectivamente, en este barrio también tenemos otra iglesia de idéntico nombre a la de Malá Strana, así que hay que tener cuidado de no confundirlas. Esta iglesia se construyó en estilo barroco en 1737 y, dada su cercanía a la Plaza de la Ciudad Vieja, es posible verla desde la Torre del Reloj.
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Alejándonos un par de calles, podemos desviarnos para ver la Plaza de la República. En ella hay que hacer una parada para ver la Casa Municipal de Praga (Obecní dům), un auditorio con una arquitectura modernista. Se encuentra junto a la Torre de la Pólvora (Prašná brána), otra de las puertas originales de la ciudad, del siglo XV. Esta es especial pues fue la entrada principal a la ciudad y el nombre, el cual se puso en el siglo XVIII, se debe a que era en esa torre en la que se guardaba la pólvora a partir de dicho siglo. 
Cabe destacar que por un precio bastante asequible se puede subir a la torre, previa subida de 186 escalones. 



Josefov

La parte superior de la Ciudad Vieja es el barrio judío, llamado Josefov, en el cual podemos ver hasta 6 sinagogas, el antiguo cementerio judío (Starý židovský hřbitov) y el antiguo Ayuntamiento Judío (Židovská radnice), convertido hoy en Museo Judío. 

La sinagoga más grande es la Klausen Synagogue.

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Otra de las más importantes es la sinagoga Vieja-Nueva (Staronová synagoga v Praze), una de las más antiguas –fundada en 1270–.

Aunque no forma parte propiamente del barrio judío, anexo a él se encuentra la sala de conciertos Rudolfinum, edificio neorrenacentista en el cual actúa la Orquesta Filarmónica Checa.

Ciudad Nueva (Nové Město)

El barrio de la Ciudad Nueva fue fundada en 1348 por Carlos IV.

Plaza de Wenceslao (Vaclavske Namest). Esta plaza es la más importante de la Ciudad Nueva tanto por lo que hay ahora en ella como por lo que ha significado a lo largo de la historia.

Esta alargada plaza queda comandada por el impresionante Museo Nacional de Praga, construido por Josef Schulz en 1890. En medio de la plaza, se encuentra, cómo no, una estatua ecuestre de bronce de San Wenceslao. Desde ella, calle abajo, podemos recorrer sus 700 metros de tiendas varias, hoteles y restaurantes hasta llegar a Mustek.

Uno de los acontecimientos más importantes sucedidos en esta plaza fue la revuelta de 1989 que inició la caída del comunismo.

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De camino a Vyšehrad, vamos a hacer una parada en el contemporáneo edificio del arquitecto canadiense Frank Gehry, la Casa Danzante (Tančící dům), un edificio construido en 1996 y que trajo consigo mucha controversia al no encajar del todo bien con los edificios clásicos que rodean la Casa Danzante.

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Bastante al sur de la ciudad, vamos a ir a visitar el castillo-fortaleza de Vyšehrad, de mediados del siglo X. Dentro del recinto podemos ver la basílica de San Pedro y San Pablo, (bazilika sv. Petra a Pavla na Vyšehradě) de estilo neo gótico, y el cementerio de Vyšehrad, en el cual se encuentran enterrados personajes ilustres de la historia checa como músicos, escritores y pintores. Uno de los principales motivos que impulsan a los turistas a visitar esta fortaleza es, además por la arquitectura que comentamos, por las grandes vistas que se tienen de la ciudad.

Žižkov

Por último vamos a ir al barrio más alejado del centro, aunque también tiene cosas interesantes que ver.

Concretamente, nos acercaremos a este lugar para subir a la Colina de Vítkov (Národní památník na Vítkově) y así de paso hacer un poco de ejercicio :). La colina queda presidida por una enorme estatua ecuestre de Jan Žižka, general checo del siglo XIV. Esta estatua de 9 metros de altura y cerca de 16 toneladas representa la batalla que se libró en ese mismo lugar en 1420 durante las llamadas guerras husitas (guerra entre los militares y los partidarios de Jan Hus, filósofo y predicador protestante) con victoria liderada por Žižka.

Además de la estatua, las vistas desde la cima son inmejorables.

Justo al lado de la colina, echad un ojo a la Torre de Televisión de Žižkov. En el año 2000 se añadieron unas esculturas de unos bebés escalándola que dan una sensación…digamos que extraña. No dejaron indiferente a nadie.

Más alternativas

Reservando el bus con al menos dos días de antelación, una visita obligatoria merece la ciudad de Karlovy Vary, de la cual seguro habéis oído hablar, pues es famosa por sus balnearios. Como vayáis en el propio día que tenéis pensado viajar es probable que no encontréis plazas libres, sobre todo en los horarios buenos.

Lo ideal es coger uno de los primeros buses de por la mañana y volver en uno de los últimos, para que os dé tiempo suficiente a ver la ciudad. Hay buses casi cada hora. Karlovy Vary se encuentra a unas 2 horas y 15 de Praga en bus, que salen desde la estación de autobuses Florenc. Una de las compañías que más trayectos hacen entre ambas ciudades es Student Agency, y el precio suele rondar los 5-6€ por trayecto.

¿Qué y dónde comer?

Curiosamente, dos de los platos típicos de la República Checa provienen de regiones cercanas. El primero es el llamado Trdelník, un dulce de masa enrollada al horno, con canela, de origen eslovaco. Y el segundo es el clásico Goulash húngaro del cual os hablábamos en la página de Budapest.

En cuanto a sitios donde comer o tomar algo, hubo dos sitios que nos gustaron especialmente. Hablamos del Café Louvre y el Café Slavia, donde se come muy bien y hay un agradable pianista tocando de fondo.

Prueba las cervezas locales como la Kozel o la Pilsner Urquell, de la ciudad de Pilsen, cerca de Praga.

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