Potsdam

Con casi 150.000 habitantes, Potsdam es la capital del estado federado de Brandenburg, al noreste del país. La ciudad se encuentra a unos 30 km del centro de Berlín, y es fácilmente accesible con la red de metro berlinesa (es la última parada de la línea S7, se tardan unos 50 minutos en llegar desde Alexanderplatz).

Potsdam es famosa por albergar un conjunto de palacios reales prusianos, construidos durante la época de Federico el Grande (siglo XVIII). A pesar de que la capital de Prusia era Berlín, la corte se encontraba en Potsdam.

Qué ver en Potsdam

Una vez llegamos a la estación central de Potsdam, nos dirigimos al centro cruzando el río Havel hacia el norte. La ciudad se caracteriza por sus grandes extensiones verdes en comparación con la fracción urbanizada. Además, a lo largo del curso del Havel, el río se ensancha formando hermosos lagos. No obstante, si estamos sólo un día en la ciudad, es recomendable pasarlo visitando el centro y los terrenos que albergan los palacios reales.

Si andamos bordeando el centro por su parte occidental, nos toparemos al noroeste con el parque Sanssouci, principal atractivo turístico de la ciudad. La entrada más cercana al parque se encuentra a unos 15 minutos andando del centro de Potsdam, unos 20 desde la estación central.

El parque Sansoucci consiste en una extensión de jardines y parques de 287 hectáreas que rodean al Palacio de Sanssouci y otras construcciones reales. Los jardines y los palacios fueron declarados Patrimonio Histórico de la Unesco. Todo el parque es atravesado por una avenida principal de arena, desde la que salen diversos caminos perpendiculares de acceso a las diferentes construcciones.

El Palacio de Sanssouci (Schloss Sanssouci), del francés “sin preocupaciones”, es el principal reclamo turístico de Potsdam por su belleza y conservación. De estilo rococó, el edificio fue construido en el siglo XVIII y consta tan solo de un piso. Se puede visitar su interior, aunque quizás es demasiado caro para el tamaño del edificio (la entrada cuesta 12€; la reducida, 8€). Lo más espectacular del palacio es, sin duda, las vistas desde el jardín frontal. Este jardín consta de una serie de bancales debajo del palacio, con plantaciones de viñedos y una hermosa fuente en la parte baja. La vista más bonita de toda la ciudad.

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Otra construcción del Parque Sanssouci destacable por su belleza es, sin duda, el Pabellón Chino, un edificio pequeño de planta central que fue construido como ornamento del parque. El edificio consta de una sola habitación (que también puede visitarse pagando 3€). De nuevo, el punto fuerte del edificio es su fachada y cúpula. Es una construcción realmente única, de estilo oriental chino y rococó. Los detalles dorados, las estatuas del exterior y la ornamentación de su tejado merecen, sin duda, una visita a este pabellón situado al sur de la avenida principal. Muy recomendable.

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Siguiendo con el parque, encontramos también el Palacio Nuevo (Neues Palais), edificio renacentista del siglo XVIII situado al final de la avenida. Es el más grande de todos los palacios del parque. También destaca el Palacio de Orangerie, construido posteriormente en estilo renacentista italiano, a imitación de la Villa Médicis de Roma.

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En cuanto al centro de la ciudad, la Plaza del Antiguo Mercado constituye el centro neurálgico del casco. Albergó durante siglos el Palacio de la Ciudad, construido en el siglo XVII y derruido en el siglo XX, tras ser dañado considerablemente en la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, presidiendo la plaza se encuentra la iglesia de San Nicolás (Nikolaikirche), construida en el siglo XIX bajo las órdenes del célebre arquitecto alemán Schinkel. Su característica cúpula verdosa se puede ver desde casi cualquier punto de la ciudad.

Al norte de la plaza se encuentra la Puerta de Brandeburgo, más antigua que la de Berlín.

La mejor forma de conocer el centro de Potsdam es paseando por sus calles empedradas. Así descubriremos barrios tan peculiares como el barrio holandés (holländisches viertel), al norte de Bassinplatz, conocido también como el “pequeño Ámsterdam”, con unas 150 casas de ladrillo rojo y tejados a dos aguas, siguiendo el modelo de casa típica holandesa. En este barrio del siglo XVIII encontraremos numerosas tiendas de artesanía, ropa, flores, así como varios restaurantes y cafeterías. Os recomendamos el café Guam, cuya especialidad son las tartas de queso de todo tipo: deliciosas.

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Otro barrio curioso de Potsdam es Alexandrowka, al norte del centro. Se trata de una colonia rusa del siglo XIX, con edificaciones propias de la arquitectura rusa y construida para los inmigrantes de este país. Allí encontraremos el Neuer Garten, un gran parque de estilo inglés que alberga el palacio de Cecilienhof, otra de las muchas construcciones reales de Potsdam. Fue el último construido por la familia real prusiana, a principios del siglo XX. Es un hermoso edificio de grandes tejados y numerosas chimeneas, utilizado en la actualidad como museo y hotel.

Otras alternativas

Al noreste del centro se encuentra el parque Babelsberg, que alberga el palacio Babelsberg. Este edificio neogótico construido en los siglos XIX y XX (también del arquitecto Schinkel) fue residencia de verano del emperador Guillermo I y en él sucederían importantes reuniones políticas. Hoy en día es Patrimonio Histórico de la Unesco junto con los otros edificios reales de la ciudad. Se puede visitar su interior. Para llegar al parque, ya que se encuentra un poco lejos del centro, se puede ir con autobús o andando 45 minutos. 

Al norte del parque Babelsberg, al otro lado del lago Tiefer, se encuentra el puente Glienicke, famoso ya que durante la Guerra Fría se utilizó para el intercambio de espías entre los americanos y los soviéticos. Se sitúa a unos 3 km del centro de Potsdam.


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