Lüneburg

Una de las excursiones recomendables desde Hamburgo es la coqueta ciudad de Lüneburg, situada a unos 50 km y accesible mediante un tren regional en menos de una hora. Pertenece al estado federal de Niedersachsen (Baja Sajonia).

Es una ciudad pequeña, de 70.000 habitantes, con casas bajas tradicionales y calles estrechas empedradas, en las que merece la pena perderse un par de horas. Lüneburg data del siglo X y tuvo una gran importancia en la Edad media  gracias a la industria de la sal. La ciudad apenas fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial, lo cual hace que aún conserve muchas muestras de arquitectura tradicional y el centro histórico casi intacto.

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Vistas desde la Wasserturm

Las casas tradicionales son de ladrillo, con balaustradas salientes y ornamentos de madera, y cubiertas con tejados de teja roja a dos aguas.
Como curiosidad, cabe decir que muchos de los edificios de la ciudad están un poco torcidos, incluso bastante inclinados. Esto es debido a que fueron construidos sobre las minas de sal de la ciudad y, al extraer este preciado bien, el suelo se fue hundiendo.

Las minas de sal ya han cerrado, pero hoy en día siguen siendo un importante recurso de la ciudad en sus famosos balnearios, que atraen cada año a miles de turistas.

Qué ver en Lüneburg

El encanto de Lüneburg reside en su aspecto en general, más que en edificios concretos. Aunque hay monumentos destacados, es recomendable dedicar tiempo a pasear por el centro de la ciudad contemplando sus encantadores edificios y disfrutando de sus cafés, restaurantes y pequeños comercios. Como curiosidad, es preciso mencionar que es la segunda ciudad con mayor proporción de bares por metro cuadrado de Europa, después de Madrid.

Andando desde la estación central, llegaremos al centro en unos 10 minutos cruzando el río. Uno de los primeros edificios destacables que veremos será la Torre del agua (Wasserturm), al sur del centro, a la que se puede subir pagando una entrada de 4€/3€, y desde la que se puede ver toda la ciudad.

Siguiendo nuestro recorrido, nos topamos con la plaza principal de Lüneburg, Am Sande, donde solían situar sus puestos los mercadores en la Edad Media y, hoy en día, lo hacen durante la época de los mercadillos navideños (Weihnachtsmarkt). Los edificios perimetrales son de ladrillo y de estilo holandés, siendo el más antiguo el que data del siglo XV (la casa 53); también destaca la Casa Negra, en un extremo de la plaza. En el extremo opuesto, se alza la iglesia de St. Johannis (St. Johanniskirche). 

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En la ciudad quedan tres iglesias originales: St. Johannis, Nikolaikirche y Michaeliskirche. En esta última, Johann Sebastian Bach participó en el coro cuando era joven, ya que en esa época Lüneburg era un núcleo musical.

Saliendo de Am Sande por una de sus perpendiculares, Bäckerstraße, llegaremos al Ayuntamiento (Lüneburger Rathaus), uno de los más bonitos de Alemania, según dicen. Es un edificio barroco, de fachada blanca ornamentada y tejados de teja. Tiene 41 campanas que suenan a ciertas horas del día. Si seguimos por la misma calle por la que veníamos, encontraremos la Nikolaikirche.

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Una zona muy bonita de la ciudad es el puerto viejo, al que llegamos siguiendo la calle Lüner tras dejar atrás la Nikolaikirche. Es un ensanchamiento del río Ilmenau, presidido por una grúa de madera del siglo XVIII. Allí encontraremos numerosas terrazas a orillas del río y una hilera de casas tradicionales de ladrillo y entramados de madera; resulta verdaderamente agradable pasear por la zona.

Esta pequeña ciudad tiene sin duda numerosos edificios bonitos y paisajes encantadores que, sin duda, merecen la pena. Se puede visitar en un día, siendo una excursión agradable desde Hamburgo.

Si, como nosotros, vuestra visita a la ciudad coincide con la época navideña, podréis disfrutar de una estampa muy bonita con los mercadillos navideños, el ambiente acogedor y la decoración de la ciudad.


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