Isla de Korcula

Una parte fundamental de Croacia son sus islas, totalmente recomendables a la hora de organizar un tour por el país. En ellas se puede apreciar por completo el encanto mediterráneo del país, disfrutando de sus aguas cristalinas, paisajes naturales y pueblos empedrados.

Nosotros visitamos la isla de Hvar y la de Korčula en una ruta hacia el norte desde Dubrovnik. Es recomendable quedarse en ellas al menos una noche, para poder descubrir todos los encantos que ofrecen.

La isla de Korčula (se pronuncia Kórchula) se encuentra a pocos kilómetros de la costa y se puede acceder a ella desde Dubrovnik en autobús o en coche, ambos teniendo que hacer un pequeño trayecto en ferry. El precio del trayecto en bus, incluyendo el ferry, es de en torno a 90 Kunas (12€) y dura alrededor de tres horas.

La capital de la isla, y ciudad más grande, se llama también Korčula y se encuentra al noreste, de cara a la costa de Dalmacia. Cuenta con unos 3.000 habitantes y su centro se desarrolla dentro de un casco amurallado situado en una pequeña península. Sus calles interiores son de piedra y peatonales, y se desarrollan desde un núcleo central hasta los límites de la península, recorridos por un paseo marítimo encantador y repleto de restaurantes y bares con terrazas que miran al mar. Desde este paseo perimetral se puede acceder por varias escaleras a pequeñas calas por fuera de la muralla en las que poder disfrutar del sol, el mar cristalino y unas vistas fantásticas de las islas cercanas.

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¿Qué ver en Korčula?

Cabe destacar que uno de los símbolos de esta ciudad es el viajante y mercader Marco Polo, ya que según aseguran sus habitantes, nació en la isla en el año 1254. De hecho, puede visitarse su casa, situada en el centro del casco antiguo, aunque esta solo cuenta con una torre ya que el resto de la edificación está derruida. Dentro de la torre se encuentra un pequeño museo dedicado a Marco Polo, que se puede visitar tras pagar el precio de la entrada, unas 20 Kunas (3€).

Como consecuencia de la existencia de este personaje histórico en la isla, nos encontraremos numerosos establecimientos y tiendas que llevan su nombre (Bar Marko Polo, panadería Marko Polo, ferretería Marko Polo, etc.) y muchos souvenirs relacionados con su persona y logros.


En cuanto a monumentos o edificios importantes, entre un mar de casas de piedra y tejados rojizos encontramos la Catedral de San Marcos (Katedrala Svetog Marka), finalizada en 1806 con toques venecianos por la influencia de esta ciudad y que cuenta con obras de Tintoretto –pintor veneciano del Renacimiento– en su interior.

También se encuentra en el centro el Palacio de la Abadía que alberga el tesoro de la ciudad, y el Palacio de Gabrielis donde se encuentra el museo de la ciudad, en el que se exponen sobre todo elementos de la época clásica (romanos y griegos). En verano tiene un horario bastante amplio y se puede visitar pagando una entrada.

En las noches de verano, resulta agradable pasear por el centro y el paseo marítimo, comer en una terraza con música en directo y mirando al mar (aunque los restaurantes del paseo marítimo suelen ser un poco caros para la cantidad de comida que ofrecen), y merodear entre los puestecitos de souvenirs y productos artesanos distribuidos por el paseo marítimo disfrutando de la brisa marina. Con todo esto y más, la pequeña Korčula es, sin duda, una parada imprescindible en nuestra ruta.


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